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Antes de escuchar, escucha tu interior

Antes de escuchar, escucha tu interiorMientras escuchamos, pueden aflorar emociones desde nuestro interior que nos hagan perder la atención e incluso desconectarnos de la conversación. Las emociones negativas provocan distracciones. Dejamos de estar atentos del mensaje de nuestro interlocutor y comenzamos a pensar en estas emociones.

Antes de iniciar la entrevista, es aconsejable que reflexionemos unos minutos sobre el estado emocional que presentamos. Para ello, nos realizaremos las siguientes preguntas:

  • ¿Cómo me siento? ¿Estoy triste o alegre?
  • ¿Tengo miedo de la entrevista, nuestro interlocutor o el asunto a tratar? ¿Cuál es la causa de dicho miedo?
  • ¿Me siento amenazado?
  • ¿Estoy nervioso? ¿Cuál es el origen de dichos nervios?
  • ¿Qué preocupaciones abordan mi mente?
  • ¿Me encuentro cansado?
  • ¿Estoy estresado?

Responderemos todas estas preguntas y escucharemos atentamente nuestras respuestas. De esta forma, descubriremos nuestros sentimientos y nuestro estado emocional. Escuchando nuestro interior reconoceremos nuestros sentimientos y emociones. Escuchando nuestro interior podremos prepararnos para superar los sentimientos y las emociones de cara a poder concentrarnos en la comunicación. Apartaremos de nuestra mente las emociones y los sentimientos negativos. Pondremos nuestra mente en blanco. Expulsaremos las emociones y los sentimientos negativos. Alejaremos las preocupaciones que podamos tener. Limpiaremos nuestra mente de prejuicios, nociones y presuposiciones. Nos preparemos física y mentalmente para poder prestar atención durante la entrevista. Presentaremos una mente abierta para captar la totalidad del mensaje. Mostraremos una actitud positiva y motivadora hacia la escucha activa.

Si a lo largo de la conversación afloran emociones negativas debemos reconocerlas, aislarlas y realizar un esfuerzo mental extra para concentrarnos en el mensaje de nuestro interlocutor. Reconocer las emociones negativas es el primer paso para superarlas. Ser consciente de dichas emociones nos permitirá aislarlas para que no interfieran en nuestra capacidad de escucha. Incrementaremos nuestra capacidad para prestar atención realizando un esfuerzo mental extra. Concentraremos toda nuestra energía en el mensaje verbal y no verbal de quien nos habla.

En resumen, antes de escuchar, escucha tu interior. Aparta de tu mente las emociones y los sentimientos negativos. Prepárate física y mentalmente para escuchar atentamente a tu interlocutor.